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HUMANIDAD

El productivo negocio de convertir a los muertos en objetos

Desde hace unos años, la industria "del final de la vida", como se la conoce comúnmente, ha experimentado un amplio crecimiento en varias partes del globo. La idea de recordar a los seres queridos a través de objetos útiles que la gente puede usar en su día a día y transmitir de generación en generación, puede resultar algo controversial, pero cada vez gana más adeptos.

 

 

 

 

Jason Leach es el fundador de una empresa inglesa que se dedica a producir discos de vinilo con las cenizas de los difuntos. El proceso es el mismo que se utiliza en la producción de cualquier vinilo, agregando las cenizas (humanas o de mascotas) en una de las etapas de elaboración. Los clientes deciden el contenido grabado en cada disco, puede ser la voz de sus seres queridos, la música que les gustaba oír, oraciones religiosas, etc. Pueden costar hasta 4 mil dólares.

 

 

 

 

Rinaldo Willy tuvo otra idea para recordar a los muertos: convertir sus cenizas en diamantes. Un diamante está compuesto casi completamente por carbono. Cuando un cuerpo humano es cremado, cerca del 1.5%  de sus cenizas está compuesto de este material. La empresa de Willy lo utiliza para crear piedras preciosas en su laboratorio en pocas semanas. Su precio oscila entre los 3.600 y los 16.500 dólares.

Finalmente, en los Estados Unidos, Justin Crowe utiliza las cenizas de los difuntos como material para cerámica. Su compañía, Chronicle Cremation Designs, fabrica floreros, urnas, velas, joyas y hasta tazas de café con una fórmula que combina piedra pedernal, minerales, arcilla y… cenizas humanas. Se pueden conseguir objetos conmemoratorios desde 195 dólares.

 


Fuente: bbc.com